Brunetina y los consejos

Hay muchas cosas que te dicen a lo largo de la vida. Son pequeñas recomendaciones que sueles anotar mentalmente para cuando las necesites. Pero Brunetina tiene dos consejos, muy sencillos, que aplica casi diariamente. Consejos que puede que sean útiles a casi cualquier persona – niño o adulto.

Son, a saber:

  • Las cosas, de una en una. Gran consejo materno, fruto de unos arrechuchos de Brunetina en los que se quejaba de no poder abarcarlo todo (estudiando o trabajando, sirve en ambas circunstancias). Su madre, con esa sabiduría que da crear vida, le dijo: “me da igual que tengas cien cosas pendientes, no puedes hacerlas todas a la vez. Así que las apartas todas y las vas cogiendo de una en una. Solo tienes que encargarte de una cosa, la que tengas delante. Olvida por completo las demás”. Y Brunetina pensó que era la mejor idea que había oído nunca. Y es que no le faltaba lógica. Porque solemos querer terminar todo a la vez, poniendo en práctica es mala manía que tenemos de aparentar que podemos hacer muchas cosas a la vez. Y, al final, por tanto obsesionarnos con abarcarlo todo… hacemos poco y mal, aparte de acabar derrotados y frustrados por no haber cumplido con nuestras propias expectativas.
  • No se te olvide respirar. Consejo paterno que se basaba en la idea de: “cuando te agobies, necesitas darle un chute de oxígeno al cerebro. Así que vete a un sitio aparte, cierra los ojos y toma aire. Pero tómalo de verdad, llena los pulmones, y luego lo expulsas. Muy lentamente, disfrutando de cada segundo. Así, hasta tres veces. Y verás como te calmas”. Brunetina pensaba que esto sonaba demasiado sencillo para poder funcionar, pero – como siempre ante los consejos de sus padres- se equivocaba. Y descubrió que el oxígeno al cerebro es como el sol a las flores. Y que era tan sencillo como tomarlo a conciencia, poco a poco y durante unos segundos. Pura magia.

Y con esos dos consejos vive Brunetina cualquier tropiezo en su día a día, cualquier preocupación, disgusto, despiste o comedura de coco. Esos consejos que suelen llamar de otra manera, mucho más comercial que lo que se lee arriba – algo del tipo mindfulness o meditación. Pero, no os dejéis llevar por palabras salidas de mentes marketinianas… Estaba todo inventado ya de antes: las cosas de una en una, y no se os olvide respirar.

Porque los mejores consejos siempre vienen de los que trajeron al mundo y te lo dieron todo. Algo que olvidas de adolescente, pero que sabes bien de adulto. Y que nunca olvidarás.

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